Jugando y practicando un deporte como el fútbol, se previenen comportamientos como el aburrimiento y la rutina en la práctica educativa, superando asà factores desmovilizadores de participación y motivación respecto a los procesos de aprendizaje.
Todas las actividades suponen un fuerte componente lúdico y simbólico, estimulando el desarrollo de habilidades fÃsicas, intelectuales y emocionales, en función de un propósito común, que es desencadenar aprendizajes verdaderamente significativos para la vida.