Se promueve y respalda permanentemente el ejercicio de un marco de derechos y responsabilidades en la población infantil y juvenil, de manera que se reconozca a estas personas como sujetos de derechos y responsabilidades, de acuerdo a su condición de desarrollo y de su situación socioeconómica.
Este enfoque nos permite cuestionar la sociedad centrada en el mundo adulto, la cual les niega a los niños, niñas y jóvenes su capacidad de opinar y tomar decisiones sobre su propia vida, a tal punto que los considera “seres incapaces”, privilegiando las relaciones asimétricas y excluyentes.
Esto provoca la invisibilización de los niños, niñas y jóvenes como sujetos de derechos, por lo tanto la disminución de su capacidad de cambio y transformación social.
El Enfoque de Derechos promueve la participación activa y protagónica de las niñas, niños y jóvenes ya que busca propiciar las siguientes condiciones:
Reconocer su derecho a pensar, a actuar, a expresarse libremente y a tener una voz efectiva sobre cuestiones vinculadas con su propia vida y la de su comunidad.
Reconocer su autonomía para generar formas de convivencia fundadas en el respeto mutuo, la participación y la responsabilidad social desde temprana edad.
Reconocer su capacidad de opinar, analizar, criticar y proponer para la acción, ya sea en el grupo de pares, en la comunidad o en la sociedad a la que pertenecen.
Reconocer su capacidad para decidir por sí mismos (as), participar y organizarse, con el fin de incidir positivamente en la formación de una conciencia crítica y en una preparación como ciudadanas y ciudadanos, para el ejercicio de la libertad y democracia.
El trabajo de formación deportiva y humana hace énfasis en los siguientes derechos y deberes:
El derecho y el deber a la recreación y el deporte.
El derecho y el deber a ser y participar como niño, niña y joven.
El derecho y el deber a la salud.
El derecho y el deber a la educación.
El derecho y el deber a la información y a la libre expresión.