En Costa Rica, la pobreza es uno de los fenómenos que en los últimos años ha venido reportando índices de crecimiento. Las y los niños y jóvenes, son parte de una de las poblaciones que se ve más afectada por dicho incremento, ya que se encuentran expuestos y expuestas a situaciones de exclusión social que las y los vulnerabiliza.
Se estima que la población costarricense es de unos 3.997.883 habitantes y que la distribución espacial de ésta se caracteriza por una alta concentración en la Región Central, donde habita un 64,1% del total de pobladores. La estructura de las personas menores de 18 años, representa cerca de un 28% de la población, que en términos absolutos asciende a 1.113.987 personas para el año 2002, mientras que las personas menores de 5 años suman un total de 352.619 (8,8%).
En la actualidad, cada vez es mayor la presencia de la infancia y la juventud en los distintos escenarios sociales. Los procesos de exclusión y precarización que se viven hoy día, son empujados y hasta fortalecidos por las políticas neoliberales, las cuales alcanzan con mayor fuerza y nocividad a los y las niñas, niños y jóvenes de aquellos sectores sometidos a condiciones de pobreza y marginación.
Por lo anterior, puede decirse que, son ellos y ellas quienes sufren las secuelas de la exclusión social y la marginación más crudamente, lo cual repercute en sus oportunidades y capacidad de resiliencia. Estas posibilidades son cada vez menos, ya que son ellos y ellas quienes no pueden completar su educación formal, o adquirir un trabajo que les brinde estabilidad y seguridad, en lugar de bajos salarios y maltrato. Se encuentran vulnerables a la explotación laboral y a sufrir diferentes tipos de violencia, expuestos/as a la discriminación, reduciéndose casi al mínimo, su oportunidad de vivir digna, justa y plenamente.
Son en su mayoría, los niños, niñas y jóvenes quienes se ven excluidos de procesos educativos, formales e informales, y de espacios de socialización que les permitan construir conocimientos, habilidades, con las que podrían enfrentarse en mejores condiciones a su contexto, lo cual es favorecedor de unos/as pocos/as.
Actualmente, la característica principal que define el panorama social, político y económico de nuestro país, es la extensión y acentuación de la pobreza, articulada además con el crecimiento de la desigualdad social y la falta de acceso a oportunidades de amplios sectores de la población.